viernes, 27 de mayo de 2011

La luna y la niebla


Cuando mi hermana me lo dijo por teléfono me quedé sin respirar un instante, no me lo esperaba, y aún mucho después sus palabras seguían resonandome machaconas: "mamá tiene demencia senil", -demencia senil- -demencia senil-, y no se me quitaba de la cabeza.
Es cierto que arrastraba desde hacía tiempo manías, pero ¿quien no tiene manías con la edad?, ¿quien no se queda absorta y desorientada, perdiendo la noción del tiempo con setenta y pico años?, ¿quien a esa edad no se le olvidan las cosas?... ! los años no pasan en balde, señores: no pasan en balde!

Recuerdo de niña que mi madre era para mí mi espacio, mi mundo, mi referencia, mi todo. Luego, la vida te va independizando, y vas soltando amarras de esos lazos indelebles y que sin embargo nos siguen uniendo siempre, y aún más allá del siempre.

Recuerdo que me gustaba ir en verano por la mañana temprano a comprar con ella a la plaza, me gustaba -y me gusta-, el sabor especial y único de los mercados, con sus puestos de verduras perfectamente colocadas cual orquesta cromática que extasiaba los sentidos, los puestos de pescao llenos de boquerones, sardinas, mojarritas, jureles, rosadas, calamares... y sus titulares pregonando en alto con gracia y desparpajo " boquerones de La Caleta, mujeres, llevárselos que están vivos", "¿y mis sardinas?, gloria bendita que son hoy mis sardinas", "mojarritas, pijotas, calamares... mira que se salen, vivitos que están mis calamares niña, y más baratos que en el mato"... y así, puesto tras puesto, oyendo el pregón de tanta delicia.

Recuerdo que en el puesto de Tomás mi madre siempre compraba cerezas, y yo, le pedía que me diera dos en ramito para ponérmelas de pendientes. Tomás o su hijo me cogían de la caja dos pares de cerezas gordas y colorás, unidas, y me faltaba tiempo para colocarme un par en cada oreja, y así volvía a casa, con pendientes de cerezas.
Ya en casa, recuerdo me gustaba mirar cómo mi madre colocaba estructuralmente la compra en el frigorífico, la fruta lavada en el frutero, y cómo limpiaba el pescado... hipnóticamente la miraba mientras ella, con suma destreza le quitaba la cabeza y las tripas a los boquerones, en la radio, sonaban aquellas canciones del verano, y poco a poco, el papel de estraza se iba llenando de cabezas decapitadas de boquerones victorianos...

Ahora, me es imposible esbozar todos estos recuerdos de entonces sin sentir ternura y dolor, me invade una profunda tristeza... estoy, como una ballena varada, sola en la playa, esperando a que la luna haga subir la marea, mientras en el horizonte, cae densa la niebla.

Publicado por apm

2 comentarios:

  1. Quiero darte las gracias por traer a tu blog esta entrada mía, en su momento, no pude hacerte ningún comentario puesto que con los líos del blogger o del google o del servidor, o de todos juntos, no podía comentar (ni siquiera en mi propio blog), cuando escribía el comentario y le daba a publicar, el blog me redireccionaba a la cuenta de google, allí, lógicamente ponía mis datos y cuando clicaba y otra vez volvía al comentario, al pinchar en "publicar un comentario", me redireccionaba de nuevo a la cuenta del google y así sucesivamente una y otra vez, sin solución... ahora, de hecho, sigo teniendo problemas -he logrado publicar una entrada, pero sigo teniendo problemas-, aunque, ahí ando, capeando el temporal informático como buenamente puedo. Con los comentarios, he hecho el apaño de publicar el comentario no con la cuenta del google (que sigo sin poderlo hacer, no me reconoce el google el perfil), sino directamente con el perfil de la URL... y respecto a mi madre, asumiendo y digiriendo un panorama tan desolador como el ver a una madre que se va ausentando de ella misma y su cabeza va distorsionando la realidad... toda enfermedad es cruel en si misma, Angel, pero ésta que te mata neuronas, es especialmente cruel.
    Muchas gracias por tu sensibilidad, por tu generosidad, por tu comprensión y por los ánimos y el cariño que me transmites. Gracias, de corazón.

    Mil besotes gordotes

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  2. apm ha dejado un nuevo comentario en su entrada "La luna y la niebla":

    Quiero darte las gracias por traer a tu blog esta entrada mía, en su momento, no pude hacerte ningún comentario puesto que con los líos del blogger o del google o del servidor, o de todos juntos, no podía comentar (ni siquiera en mi propio blog), cuando escribía el comentario y le daba a publicar, el blog me redireccionaba a la cuenta de google, allí, lógicamente ponía mis datos y cuando clicaba y otra vez volvía al comentario, al pinchar en "publicar un comentario", me redireccionaba de nuevo a la cuenta del google y así sucesivamente una y otra vez, sin solución... ahora, de hecho, sigo teniendo problemas -he logrado publicar una entrada, pero sigo teniendo problemas-, aunque, ahí ando, capeando el temporal informático como buenamente puedo. Con los comentarios, he hecho el apaño de publicar el comentario no con la cuenta del google (que sigo sin poderlo hacer, no me reconoce el google el perfil), sino directamente con el perfil de la URL... y respecto a mi madre, asumiendo y digiriendo un panorama tan desolador como el ver a una madre que se va ausentando de ella misma y su cabeza va distorsionando la realidad... toda enfermedad es cruel en si misma, Angel, pero ésta que te mata neuronas, es especialmente cruel.
    Muchas gracias por tu sensibilidad, por tu generosidad, por tu comprensión y por los ánimos y el cariño que me transmites. Gracias, de corazón.

    Mil besotes gordotes

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