sábado, 15 de octubre de 2016

Crisis in Six Scenes





En el competitivo mundo de las series de televisión, las cadenas se esfuerzan cada vez más por tener productos competitivos en la industria y atractivos para una audiencia abrumada. Todo vale para ganarse el favor de la crítica y el público. Ya sea recurriendo a una historia conocida, un elenco de renombre o un director con el prestigio suficiente. Si además compites en una “liga” propia, en la que las cadenas tradicionales tienen poco que decir, los esfuerzos deben enfocarse a aquello con lo que cuentan tus rivales, y tú no.


Con estas premisas, allá por enero de 2015, Amazon decidió que la celebridad que debía formar parte de su catálogo sería Woody Allen. Que no es que el genio neoyorquino necesitase un nuevo proyecto, después decuatro décadas estrenando una película al año. Pero la compañía no quiso ser menos que Netflix, y se empeñó en contar con un “prestigioso director de cine”. Al que, de ser posible, había que sumar un protagonista reconocible, que aportase su granito de prestigio, como sucedió con ‘House Of Cards’. El resultado confirma que Amazon no se ha conformado con cualquier cosa para ponerse a la altura. Pero también que ha sido un esfuerzo absurdo que no pasará a la historia de la televisión.


El formato ajeno
Con el título de 'Crisis in Six Scenes', la creación de Woody Allen para Amazon es una miniserie que no es tal. El prolífico neoyorquino se ha pasado año y medio comentando a quien quisiese escucharle que regresar a la televisión, sesenta años después, le resultaba muy difícil y se arrepentía de haber aceptado el proyecto, “cada segundo”. Preso del pánico, o tal vez mal aconsejado, alguien le dijo que cogiese alguno de los guiones que nunca llegarían a la gran pantalla y lo dividiese en seis historias de apenas 20 minutos. Y eso es lo que desde el pasado viernes Amazon ha colocado en su catálogo de series.
Alguien le dijo que cogiese alguno de los guiones que nunca llegarían a la gran pantalla y lo dividiese en seis historias de apenas 20 minutos
La falta de familiaridad de Woody Allen con el lenguaje televisivo se percibe en el mismo arranque, cuando durante cuarenta (eternos) segundos, y con la tipografía habitual, vemos el reparto impresionado en un fondo negro. Para situarnos en los complicados años 60 el director ofrece una variada selección de imágenes relevantes de la época. Más de un minuto y medio de metraje que no se repetirán en los restantes cinco episodios, en los que la creación decide ir al grano con más rapidez.

Allen siendo Allen
En 'Crisis in Six Scenes' nos encontramos con el neurótico hombre al que Allen ha interpretado siempre, hipocondríaco, con ínfulas sobre su aspecto físico y gran aprecio por sí mismo. Tanto en su vertiente escritora como en la de creativo publicitario que aspira a vender una serie a una cadena de televisión. Qué paradoja.
En la serie nos encontramos con el hombre neurótico al que Allen ha interpretado siempre La vida de Sidney Musinger, su personaje, se desarrolla sin demasiados sobresaltos, en una casa a las afueras de Nueva York en la que vive con su mujer, Kay. Sin embargo, una noche, la tranquilidad se rompe con la inesperada llegada de una joven, Lenny Dale. Donde encontramos el (sorprendente) cebo interpretativo de la serie de Amazon: Miley Cyrus.


La mujer que no hace demasiado tiempo se convirtió en la figura musical y televisiva de los adolescentes y niños de medio mundo, compartiendo pantalla con uno de los referentes cinematográficos del siglo XX. Ahí queda eso.
Dale es una joven que pertenece al “Constitutional Liberation Party”, un movimiento político pacifista y anticapitalista que le ha llevado a cometer varios actos vandálicos y estar entre las personas más buscadas del país. Sus firmes convicciones, y su espíritu crítico provocan que su relación con Musinger esté llena de críticas sobre el dispar modo de vida de ambos. Algo en lo que tiene una clara influencia las neurosis del personaje de Allen, que desde que la joven apareció en su casa vive atormentado por la idea de que el FBI anda tras ella y muy pronto todos serán llevados a la cárcel, por colaborar con una revolucionaria.


Siempre nos quedará la duda de saber si, con una dinámica diferente entre sus personajes, 'Crisis in Six Scenes' podría haber sido más provechosa, o por lo menos, más interesante. Porque descartada la vertiente romántica, todo queda en manos del desasosiego del publicista, algo que termina resultando poco sugerente incluso antes de llegar al ecuador de la serie. A lo que también ayuda que Allen insista en representar, una vez más, el mismo personaje que toda su carrera, pero sin demasiado interés. El creador-intérprete está deseando terminar con la historia, pasar página y cumplir con el trámite que le vendió Amazon, tanto como su personaje deshacerse de la revolucionaria joven que se ha colado en su casa en busca de refugio.


La joven revolucionaria
Al igual que con su rol, el guionista nacido en Brooklyn hace casi 80 años no ha sido demasiado innovador en su planteamiento temático o de personajes. El personaje de Cyrus aporta un evidente choque político-cultural con el acomodado Sidney Musinger. Pero la trama insiste en apoyarse en sus neuras, algo que no resulta especialmente interesante. Gracioso puede, pero no demasiado novedoso.
Miley Cyrus interpeta a una activista anticapitalista Más interesante es observar el efecto que la presencia de Dale tiene en el resto de habitantes del hogar familiar, que sucumben a los encantos de la recién llegada y su fervoroso compromiso político. Kay Musinger, la sufrida esposa de Sidney que en varias ocasiones señala lo poco provechoso de su matrimonio, trabaja como terapeuta de parejas en su propia casa. Y lo mismo recomienda buscar lugares de encuentro a parejas que no tienen nada en común, que adaptarse a las necesidades del otro, aun cuando se trata de pagar por mantener relaciones sexuales.


Ella es la principal valedora de la joven activista a la hora de permitirle acomodarse en su hogar hasta que pase el peligro, y Dale termina convirtiéndose en su guía para hacer de su club de lectura un punto de encuentro más interesante entre todas las amas de casa de la zona. Así la Sra. Musinger propone el 'Libro Rojo de Mao' como ejemplar que deberían estudiar y comentar. Una elección que terminará despertando en las señoras de vida acomodada un inusitado, y confuso, interés por las Panteras Negras y el comunismo, entre otros temas.

                                                 


Sospechosos habituales
Pero en una creación de Allen, al igual que está presente él mismo, el psicoanálisis, o una mujer guapa y joven, no puede faltar el joven que vive entre dudas y tiende a resultar, voluntaria o involuntariamente, gracioso. Este rol corre a cargo de John Magaro, que interpreta a Alan Brockman, un joven que aspira a seguir los pasos de su padre en Wall Street y cae rendido al compromiso, y la hierba, de Dale. E incluso es capaz de replantearse su posible enlace con la niña bien que el propio Munsinger ha escogido sobre él, para buscar una nueva vida en Cuba.
La resolución de ambas tramas, la de la mujer del publicista y el joven invitado, es de lejos lo mejor de la serie


La resolución de ambas tramas, la de la mujer del publicista y el joven invitado, es de lejos lo mejor de la serie. Especialmente cuando todo aquello que les rodea decide darse cita en el mismo lugar y a la misma hora. Dando lugar a una surrealista y cómica escena, que por otra parte es muy habitual en las creaciones del director neoyorquino.


Por contra, el conflicto principal de la miniserie, de la que Allen ya ha aclarado que no regresará, queda soterrado en una escena en la que la confusión juega a favor de los protagonistas. Algo que evita un verdadero desenlace del que los personajes, y los espectadores, puedan sacar algo en claro.
O al menos la mínima sensación de que las dos horas frente a la pantalla han merecido la pena.
Pero esto a Amazon le importa poco, porque de lo que se trataba era de que se hablase de la nueva serie de Woody Allen.
Y eso, como es evidente, está hecho.


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