viernes, 28 de octubre de 2016

Engrenages




 Durante la celebración de Madrid Imagen, este año centrado y dedicado a las series de ficción, se nos presentó “Engrenages”, serie francesa que centra su argumento en mostrar como se vive la ley y la justicia en el corazón del Palacio de Justicia de París. En su trama vemos a un joven sustituto del fiscal, humano e implicado y que actúa como personaje principal, a un juez de instrucción firme e incorruptible, a una abogada tan guapa como ambiciosa y una joven policía reconocida por su profesionalidad, quienes episodio a episodio nos descubren las dos caras de la justicia y el poder.


Aunque la serie comenzó a emitirse en Canal+ Francia en el año 2005, hay que subrayar que nunca se ha emitido en nuestro país, por lo que su “estreno” y participación en el festival estaba enmarcada en la invitación del país galo a esta edición. Es por ello que también se presentaron otras series como “Mafiosa” de Hugues Pagan en donde se describe el modus operandi de las mafias mediterráneas y “No limit” de Franck Philippon serie que se centra en un agente de la Dirección General de Seguridad Exterior francés que tiene una enfermedad incurable, ofreciéndole los servicios secretos un tratamiento experimental a cambio de realizar misiones especiales.


Centrándonos de nuevo en “Engrenages” y tras su visionado, tuvimos la ocasión de participar en un coloquio con su creadora, Alexandra Clert, quien para su guion no dudo en usar casos judiciales inspirados en la realidad y en los que además ella participó debido a su pasada trayectoria como abogada penalista. En palabras de su creadora “La idea era mostrar un hecho criminal desde el punto de vista de todos los protagonistas y como cada uno tenía una visión distinta sobre él”.


La serie se convirtió en una de las primeras series de ficción de producción propia de Canal+ Francia. La idea principal era hacer episodios autoconclusivos pero Alexandra Clert tenía otra visión y quiso crear una gran historia con personajes potentes y doble cara.


La serie que ahora cuenta con 5 temporadas, no tuvo unos inicios fáciles ya que su episodio piloto ya apuntaba maneras y quería desmarcarse de lo que por aquella época se mostraba en otras series del mismo estilo en canales como TF1 o France 2.


Con el rechazo incial de Fabrice de la Patelliere (responsable de series de ficción de Canal+ Francia) que desechó este primer capítulo y con el productor al borde del “suicidio”, Fabrice de la Patelliere le dijo a Alexandra Clert “deberías estar contenta porque gracias a que hemos desechado este episodio piloto sabemos lo que no queremos, pero también lo que queremos, por lo que vamos a encargarte 8 episodios”.

Ese atrevimiento de “Engrenages” se plasma en su piloto en el cual no sabemos quien será el personaje conductor de la historia hasta el final de su primer episodio, un piloto con poco artificio y que nos muestra una París sucia, con historias reales que ayuda a hacer más creíbles tanto a los personajes como a su guión.

Y quien sabrá las razones pero a pesar de ser un buen producto y cuidado no ha traspasado a nuestras fronteras así que, de momento, tendremos que esperar para poder juzgarla desde el sofá de nuestra casa.

El cuerpo brutalmente asesinado de una joven rumana aparece en un vertedero parisino. Nos lo muestra un turbador movimiento de cámara en el inicio de Engrenages.


El nuevo fiscal Pierre Clément lidera la investigación, ayudado por el equipo de la capitán de policía Laure Berthaudy los métodos –a veces poco ortodoxos– del juez Roban.


Lo que parece un crimen más, nos transporta en un sombrío trayecto por el mundo de la justicia –tantas veces torcida–, la corrupción policial, las drogas y la prostitución.Tras su re-emisión por parte de la BBC, había leído durante las últimas semanas varias reseñas apasionadas de Engrenages (en Reino Unido la han rebautizado como Spiral).



Las comparaciones con The Wire aparecían por todos lados y, claro, no pude resistirlo. Leí, entonces, que Engrenages era una de las producciones televisivas más ambiciosas de Francia y, sobre todo, más aplaudidas por la crítica. No tengo noticia de que se haya estrenado en España… pero debería.


Aunque tenga mis reservas con el último capítulo, estoy convencido de que Engrenages es una serie de primera división. Cine negro del bueno. De ritmo lento, no fácil de ver. Dura. Violenta. Con varias escenas –en especial, las autopsias– que dejan en el espectador un profundo desasosiego.



Además, Engrenages está salpicada de personajes complejos, con diferentes visiones de la justicia. Junto al gran caso que atraviesa los ocho capítulos de la estupenda primera temporada, la serie nos muestra muchos otros crímenes que van aderezando la trama y ampliando el arco dramático de los personajes, exhibiendo sus métodos profesionales y sus demonios personales.


En un París áspero, con una textura realista, una fotografía grisácea –como de interminable día de lluvia– y una cámara nerviosa, la serie nos destapa los engranajes (de ahí el título) que hacen funcionar el día a día de la policía y la justicia galas. Pero no sólo. Engrenages también hace referencia a quienes manejan realmente los hilos de la maquinaria, a las altas esferas políticas y económicas que echan el aceite pare que todo funcione… siempre en su beneficio.

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