martes, 20 de junio de 2017

Modus


Las series de los países escandinavos están en la cresta de la ola de mucha gente que las han acogido como una especie de nuevo maná televisivo, devorando cualquier propuesta proveniente de esos países y ensalzándola hasta límites insospechados.



La realidad no es tan de color de rosa como algunos la pintan y desde nuestro rincón de las series remotas del lunes, intentamos distinguir un poco el grano de la paja, para orientarles en la medida de lo posible por las procelosas aguas audiovisuales escandinavas y que puedan hacer sus elecciones con mayor conocimiento de causa.



La serie que les vamos a analizar es “Modus”, una serie sueca que se queda a medio camino entre la excelencia y la mediocridad como un representante de la clase media de las series suecas de misterio, que hasta hace poco ni llegaban ni eran conocidas en nuestro país, excepto por minorías muy minoritarias.



La trama: La ciudad de Estocolmo se ve convulsionada por una serie de asesinatos de claro tinte homofóbico, que comparten el mismo modus operandi. Una psicóloga sueca recién llegada de los EEUU tras una larga estancia en el FBI, y especializada en perfiles criminales, se ve obligada a colaborar con la policía sueca, cuando su hija autista es testigo accidental de uno de los crímenes y puede identificar al asesino.


Modus desarrolla una única trama, a lo largo de sus ocho capítulos de la 1T, siguiendo casi al pie de la letra el manual del “nordic noir”, con clarísimas influencias de la joya de la corona que es Bron/Broen, pero si llegar ni de lejos a sus límites de excelencia.



Comparten elementos comunes como el autismo de uno de los personajes, una pareja protagonista antagonista que se va conociendo poco a poco , un caso que se va complicando cada vez más a la vez que sube la cuenta de cadáveres y los desolados paisajes invernales escandinavos con una oscuridad omnipresente, como pueden ver en el trailer de la serie

Pero en este caso, la suma de elementos se resiente al optar por seguir  los arquetipos y clichés del género sin ningún esfuerzo para hacer algo más original, por lo que el espectador más avezado adivina los giros narrativos veinte minutos antes.



El ejemplo más claro, es el del personaje del asesino, Richard Forrester, que se dedica a hacer el mal y campar por sus anchas, sin adentrarse demasiado en la psicología de un personaje que podía haber dado mucho más juego que el que han conseguido, lastrado además por el actor Marek Oravec, tan inexpresivo como la mayoría de los arboles con los que comparte escenas.
 En el aspecto positivo tenemos a la pareja protagonista, en especial a la psicóloga Inger Johanne Vik, interpretada por Melinda Kinnaman (la hermana de Joel Kinnaman, el protagonista de la versión USA de The Killing), que transmite una calidez a su personaje muy interesante, en especial en su complicada relación con su hija autista Stina, que proporciona los mejores momentos de la serie.
 La réplica de su compañero policía, el inspector Ingvar Nyman (un correcto Henrik Norlén) es la adecuada y permite seguir la serie de forma amena, si estar mirando el reloj de forma continua.

La trama, basada en un libro de la escritora noruega Anne Holt (que llegó a ser ministra de Justicia de su país), se desarrolla mejor en su tramo inicial que en su parte final, donde el cúmulo de casualidades y explicaciones que se empiezan a dar para justificar los asesinatos, parecen extraídos de la biblia de “Mentes Criminales”, sin que en mi caso me acabara de convencer mucho  con el cierre de la serie.
 “Modus”  me ha dejado bastante indiferente, reconociendo sus valores positivos pero siendo consciente de sus errores y fallos que se hacen más patentes a medida que nos acercábamos a la conclusión de la serie que deja atados todos los hilos iniciados.
 Epilogo:

“Modus” es una serie recomendable para aquellos de ustedes que necesiten un misterio escandinavo en su rotación de series, bastante  en la línea de productos como “100 Code”, comerciales y aseados, pero poca cosa más.
Lorenzo Mejino

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