sábado, 7 de enero de 2012

RESURGIR, POR VOSOTROS


Fotografía "Rexurdir" (resurgir), de Elia Fuentes, Seixo, Xalundes, mi hija.


-Eso es..., así me gusta. ¡Por fin me tomas en cuenta!
El que habla es mi otro yo, mi duendecillo cerebral que parece contento porque me ha visto destapar el bolígrafo virtual, tomarlo casi con ternura y mimo, colocarlo entre mis torpes dedos y, ante esta página limpia recién desempaquetada, con aroma a tiempo y a utilidad, casi brillante y satisfecha por ver la luz, comenzar a escribir.
-Ánimo -continúa diciendo- yo estoy aquí contigo, por si me necesitas o por si, por cualquier circunstancia, fallan tus palabras y necesitas la riqueza de mi enorme y cultivado vocabulario.
Estos duendecillos, siempre presumiendo de sus capacidades, aun imaginadas.
-Tranquilo, querido duende, mis dedos y yo nos bastamos una vez tomada la decisión.
La realidad es que, aunque se empeñe en ponerse laureles, sabe muy bien qué ha sido lo que me ha impulsado a tomar esta decisión después de algunos meses de ¿relax?, ¿vagancia?, ¿puesta al día de sentimientos?, ¿renovación o regeneración del mobiliario mental?, ¿limpieza: en seco y con agua jabonosa?...
¡Qué más da!, la simple verdad es que, los dedos aplican sus saberes y el papel se va llenando de notas que, si bien no son de todos los tonos del arco iris, sí que surgen espontáneas, algunas con esfuerzo o lentas. Ahí van comenzando a rebrotar, llenando un pentagrama de signos, no musicales desde luego, pero en esencia, no tan disferentes.

Hace unos días, una Mujer (con letra mayúscula, sí), me ha hecho saber que notaba mi falta. Un hombre joven y generoso, de vez en cuando, me recuerda que sigue esperando mi voz.
Ayer, un amigo me ha dado una maravillosa lección y otro me ha evocado, haciéndomelo saber.
Una amiga que me acompaña habitualmente, me dice que ya es tiempo.

Hay amigos con los que diariamente estás en contacto, con los que paseas, compartes vida y vicisitudes, discutes, cambias impresiones, tomas una caña y te miman.
Pero luego, existen otros, con afectos profundos, incluso admiraciones intensas, que surgen y se hacen ver, cuando todo parece que está comenzando a oler a moho, a viejo, a tiempo perdido, a condescendencia o boba compasión de un yo para con el otro. Pareciera que predicen un desmoronamiento.
Y es entonces cuando estos raros y espléndidos amigos, con sabiduría, te enfrentan a un espejo sin ningún disimulo, sin torpes aplausos, llamando a las cosas por su nombre, haciéndote ver los perfiles de las cosas sin nubes ni nieblas, tal como son: naturales, sencillas y limpias o, incluso a veces, feas.
En sus uñas, quizá quede luego, el rastro un poco negro de haber arañado la roca, quitando la suciedad y el musgo, secos por el tiempo y el abandono. Pero de una manera altruista y desinteresada, se encogen de hombros, piensan que ya se lavarán más tarde y sonríen con calor.
Y el espejo, te devuelve la imagen un poco pasmada de tus “yos”: el visible y el profundo, disfrazado de duendecillo bondadoso, con sus arrugas, sus años, sus preocupaciones y olvidos, aunque también afloren risas y miradas sin lesiones.
-¿Ves terca?, no ha sido tan difícil, el bolígrafo virtual, casi se ha convertido en la estilográfica que pudo haber sido y que todavía puedes conseguir. Quizá la pierdas y se junte con aquel montón de plumas extraviadas durante tus años de aprendizaje, pero no importa, siempre habrá otra más bella que puedas cosechar.
Este yo, ahora, luego de reconvenir al engreído y presumido que se cuelga todas las medallas, se queda con la cara iluminada por una amplia sonrisa, en la que flotan todos los reconocimientos, necesarios y justos.
¡Va por vosotros!, que sois enormes y sabéis quienes sois.
PUBLICADO POR FONSILLEDA
VIERNES 18 DE NOVIEMBRE DE 2011
http://fondevila.blogspot.com/

2 comentarios:

  1. No sabes lo agradecida que puedo estar, supongo que ni lo sospechas.
    No me comprometo a nada porque últimamente no consigo superar esta etapa que me está tocando vivir y que me aleja de vosotros. Sé que pierdo mucho y siempre me propongo recuperaros y con vosotros, quizá tan importante, la capacidad de volver a derramar las palabras.
    A ver si este año que parece tan poco "lesivo", me trae más ánimo. El problema que me surgió en casa no es fácil de sobrellevar, te lo aseguro.
    Mil gracias, repito y trataré de cumplir, aunque ten seguro que no os he olvidado.
    Bicos desde esta esquina alejada de casi todo.

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  2. Fonsi:
    Por lo general, la gente sólo busca felicidad y alegría; ¡bajo ninguna circunstancia desea penuria o dolor! Trata a la felicidad y a la alegría como sus más cercanos benefactores, y a la penuria y la dolor como sus enemigos declarados. Esto es un gran error. Cuando estás feliz, el riesgo de la pena es grande; el temor de perder la felicidad te atormentará. La penuria incita a la indagación, al discernimiento, al examen de uno mismo y al temor de cosas peores que podrían ocurrir. Te despierta de la pereza y del engreimiento. Encara la dualidades de la vida con fortaleza. Pero ten presente que fortaleza es diferente de la paciencia. La paciencia es soportar algo; tolerarlo o aguantarlo porque no tienes otra opción. La fortaleza es tener la capacidad de superarlo, más aún, de ignorarlo: esto es la disciplina espiritual. Soportar el mundo exterior de la dualidad con equanimidad y paz interior es el camino que te llevará a la liberación. Sopórtalo todo con discernimiento analítico: este tipo de paciencia te dará buenos resultados.

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