domingo, 18 de marzo de 2012

Adiós



Su sonrisa se esfuma de pronto y sin dejar de mirar su reloj de pulsera, deposita la taza de café hirviendo sobre el platillo derramando parte de su contenido:
–No nos veremos más.
Ella, tranquila, dobla y desdoblaba su servilleta una y otra vez sin dejar de mirar el líquido marrón que gotea en la mesa, casi puede escucharlo. Alza la vista y pregunta capciosa:
–¿Nunca?
Él no responde, no es necesario, sus ojos fríos y duros como el vidrio hablan solos.
Ella, con un gesto rápido se inclina sobre la mesa, hacia él, frunciendo el ceño y esperando que todo el autocontrol que ha logrado reunir a lo largo de los años no desaparezca de repente:
–No estás hablando en serio.
–Si...
–No.
–Joder... Si no soy capaz de olvidar, si no soy capaz de abrir los ojos por la mañana y apreciar lo que tengo a mi lado en vez de preguntarme cómo te va y qué estarás haciendo no puedo avanzar. No puedo seguir dando dos pasos hacia delante y otros dos hacia atrás, es aburrido, es doloroso y tú tienes la culpa.– Suspira.
Ella cierra los ojos. Se levanta y le observa desde arriba. Intenta encontrar algún rastro familiar en su rostro, busca el más mínimo signo de remordimiento en su mirada e intenta hallar alguna razón por la que no deba sacar el teléfono móvil y dar la señal ahora mismo. Pero no hay nada.
–Lo siento.
–Yo también lo siento.– Dice pulsando con decisión una tecla.


El miedo comienza a paralizarle mientras la ve alejarse. Espera a que vuelva la cabeza para poder despedirse, pero ella no lo hace. Le duele el pecho. Se ha ido y el punto rojo luminoso y diminuto que parpadea justo encima de su corazón confirma todas sus sospechas.
–Adiós...
XIII
http://nihilomnisveritasest.blogspot.com.es/2012/03/adios.html 

2 comentarios:

  1. Ante todo gracias por incluirme en tu blog, es todo un honor, de verdad. Creo que haces un trabajo precioso recopilando todos estos relatos y acercándolos a otras personas. Me quedo por aquí y espero leer algo tuyo próximamente, un abrazo :)

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