viernes, 23 de marzo de 2012

Hablamos realmente por hablar.


Hablamos realmente por hablar.
Acusamos a las personas, las juzgamos sin saber nada. 
No tiene sentido lo que hacemos, nos ponemos en una posición que nadie nos otorgó ni nos otorgaría.
 Quizás porque nos hicieron lo mismo, quizás porque viven fijándose en cómo nos vestimos, en qué decimos y en qué hacemos, como si la vida misma se basara en eso. Hay un porcentaje de personas, que creen que la crítica es buena, que por algo está y que si no lo hicieran, sería porque verdaderamente no valdrías la pena. 
No sé de qué mierda están hablando, pero no creo que sea así. 
Uno no tiene por qué juzgar a alguien, porque nadie es perfecto ni lo será jamás.
Simplemente se toman el tiempo de criticar para aspirar a ser esas personas, por celos, por envidia, por enojo a sus propias vidas.
No somos nadie. 
Somos un mundo infinito, con nuestros problemas.
Nos enamoramos de quien no lo merece, lastimamos a quien nos quiere, lloramos por algo que verdaderamente no tiene sentido. 
Nos mentimos y le mentimos a las personas como si sufriéramos una deficiencia que nos convirtiese en malas personas. 
La vida parece basarse en eso.
Quizás, después de unos años, uno aprende a hacer oídos sordos.
Uno aprende a no escuchar ni mirar, a vivir en su mundo y no perturbar al del otro.
Haciendo oídos sordos no molestará escuché.
Y es verdad. Vivamos nuestra vida, vivamos y dejemos morir.
Enamorémosnos de la vida misma, de todo lo que tiene y no lo aprovechamos, vivamos como si mañana nos fuéramos a morir, vivamos.

Oh por favor, dejen de copiar mis títulos o mis frases, sean un poquito más originales, 
no soy un ejemplo de vida.

2 comentarios:

  1. Excelente tu reflexión. Vivamos como si fueramos mañana a morir, seamos auténticos de una vez por todas.

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