jueves, 29 de marzo de 2012

Un médico en huelga



En medicina, la atención primaria tanto de mayores como de pediatría, imprime un carácter especial. Como colectivo somos corporativistas, que no falte, pero nada más. Jamás una huelga ha tenido impacto en la atención primaria, han sido escasamente seguidas y normalmente acaban en fracaso por múltiples razones.


Los médicos no somos trabajadores, somos profesionales de la medicina, esto hace que no tengamos como colectivo una noción de relación laboral con nuestros jefes. Sí criticamos a nuestros gerentes y directores, más apegados a la silla que al cerebro, pero no es el jefe, es el compañero director de centro o el colega gerente.


La medicina es una profesión liberal y vocacional por lo que enfrentar una huelga general desde nuestro punto de vista puede resultar éticamente incorrecto, pero creo que es una falacia, una mentira. A mi se me acabó lo vocacional el mismo día que me dieron la primera nómina, no porque fuera poco o mucho sino porque se relacionaba vocación con dinero y eso ya no es vocación.


Somos profesionales a los que nos gusta lo que hacemos y nos debemos a unos criterios éticos y de reponsabilidad con el ciudadano-cliente. Eso implica que nos debemos a ellos y tenemos la obligación de atender, si se puede curar, sino aliviar, informar y dar criterios para que los padres, en nuestro caso, tengan las herramientas para tomar las mejores decisiones para sus hijos. Así lo entiendo yo.


¿Qué tiene que ver esto con una huelga?¿Cual sería la postura correcta ante un plante general? son preguntas que me hago. Vereis, nunca me había hecho estas preguntas porque siempre si o si me aplicaban los servicios mínimos y ahí me veía yo en día de huelga en mi silla repitiendo eso de “pase el siguiente”. A día de hoy y ante la huelga general contra la reforma laboral decretada, que se celebrará el día 29 de marzo, se me comunica que no estoy de servicios mínimos, honor que ha recaído en mi compañera de tarde. Me veo en la obligación por primera vez a mis años de tomar una decisión. Hago huelga y me quedo en mi casa, paso de huelga y voy a trabajar, hago huelga y voy a manifestarme, voy a trabajar pero me muestro proactivo. Seguro que hay más opciones pero me voy a quedar con esta última.


Estaré en mi puesto de trabajo con un cartel que diga “apoyo la huelga” los que vayan a verme con sus hijos enfermos tendrán que aguantar mis razonamientos de porque creo que las politicas de recortes están dinamitando la sanidad pública, de porque tengo que trabajar más horas para ganar menos, de porqué el presupuesto de su centro de salud de salud se ha rebajado en un 50%, de porqué no estoy contento con mis jefes, porqué no se valora esfuerzos de los trabajadores y solo interesa la cuenta de resultados económicos, porqué si enfermo no voy a cobrar mi sueldo integro.


Así que tendremos un día relajado y tranquilo, muy docente, sin agendas, ni ordenador, explicando discutiendo e informando que es nuestra obligación, informar sobre la salud de sus hijos, la actual y la que se les avecina.


Yo no soy de grandes manifestaciones, me gusta cultivar mi microespacio, dejar huella a mi alrededor, no soy un salvador de la patria, pero creo firmemente que la labor de cada uno en su alrededor creará una marea que llevará a la reconquista que ya ha empezado desde el sur, arrinconando la marea azul hacia las costas doradas.


Feliz día de huelga general.
http://elmedicodemihijo.wordpress.com/2012/03/28/un-medico-en-huelga/

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