lunes, 6 de marzo de 2017

Neckan

En 1956, al final del Protectorado español de Marruecos, un anónimo recibido desde Tetuán cambia definitivamente la historia de un joven abogado perteneciente a una influyente familia franquista de Valencia. Ese joven es Santiago García Musoles (Pablo Rivero), hijo adoptivo de un importante político, que no dudará en trasladarse a la capital del Protectorado en el norte marroquí, para buscar a una familia que podría ser la suya. Así comienza la historia de Neckan, la última película del director de cine Gonzalo Tapia (Avilés, 1963), nieto del periodista y escritor Constantino Suárez, conocido con el seudónimo de "El Españolito" y que trabajó en las Misiones Pedagógicas de la Segunda República. Pero las callejuelas de la Medina de la ciudad conocida como "La paloma blanca" llevarán al protagonista a destinos con los que no contaba: un grupo de masones desaparecido y una pizpireta joven sobreprotegida por su padre.
"En hebreo clásico 'Neckan' significa venganza, pero también justicia. Es una palabra ambigua que cada personaje entiende con uno u otro sentido. Dicen que fue el grito de Jacques de Molay, el último gran maestro templario, cuando murió en la hoguera el 18 de marzo de 1314 por orden del rey de Francia Felipe IV el Hermoso", cuenta a Vozpópuli Gonzalo Tapia. El cineasta asturiano, un apasionado de la cultura marroquí, explica que "el corazón" de la película es tratar el desasosiego que siente una persona muy segura de sí misma cuando descubre que su identidad puede ser otra. Según Tapia, la descolonización española en Marruecos fue un "buen momento" para ambientar este thriller porque fue un periodo de muchos cambios. "El franquismo dejaba de ser fascista para convertirse en una dictadura autoritaria, supuso un cambio de régimen. Comenzaba la recuperación económica y las alianzas con los americanos. Franco no quería dejar el Protectorado, se sentía vinculado emocionalmente, pero fue forzado por las Naciones Unidas".

Maestros castigados
Para Pablo Rivero, que ha vuelto a Cuéntame en el papel de Toni Alcántara, lo mejor de la película es que "plantea temas muy serios sin intentar hacer una moralina". "Da las pinceladas, pero no dice quién es el bueno o quién es el malo ni cómo te tienes que sentir. Hay gente que obra mal y lo justifica por el bien mayor que persigue", dice. Sobre su papel, Rivero asegura que le pareció "muy interesante" que la búsqueda desesperada la hiciese un personaje proveniente de una buena familia que quiere a sus padres y parece "que no quiere encontrar".
La Educación es lo único que puede salvar a este mundo. No es lo mismo invertir un 3% más en ella que en armas, pero las consecuencias no se ven hasta dentro de décadas"
Sin embargo, además de una investigación en torno a niños robados, el filme explora la represión padecida por los maestros y masones. "Los grandes sufridores de la represión en España fueron los maestros. En los años 30 había corrientes pedagógicas apasionantes que fueron aniquiladas totalmente para establecer una Educación basada en unos principios católicos, que no aportaba nada a la libertad de libre pensamiento de las personas", considera Tapia, cuya madre estudió en la Institución Libre de Enseñanza (ILE). "Los maestros republicanos muchas veces están considerados como demonios. Mi madre tenía que ocultar que estudió allí porque la gente pensaba que era un lugar donde se fomentaba el amor libre y las perversiones, pero solo fomentaban el libre pensamiento, muy normal en la sociedad actual, pero contrario al nuevo Estado y a la Iglesia tradicionalista española de aquellos años", dice.

Masones y judíos
Neckan, que cuenta con Michel Gaztambide (No habrá paz para los malvados) entre sus guionistas, hace alusión a Giner de los Ríos y a algunos de sus discípulos a través de frases y discursos.  "La Educación es lo único que puede salvar a este mundo. No es lo mismo invertir un 3% más en Educación que en armas, pero las consecuencias no se ven hasta dentro de décadas y los políticos no piensan en eso porque están pensando en sacar rédito a las próximas elecciones", considera Tapia. Por ello, en el filme -su segundo largometraje después de Lena- Tapia ha querido rescatar "mentalidades del pasado" en torno a un personaje al que le rompen los esquemas creados en torno a su familia. "A través de otros personajes sacamos de las catacumbas la imagen de los masones creada por el franquismo, una Orden Iniciática donde en realidad había todo tipo de personas. Los masones y los judíos fueron el chivo expiatorio del franquismo, pese a que Franco protegió a muchos sefardíes que le habían ayudado en Tetuán", prosigue.
Rivero, que cuando era pequeño asociaba la masonería a películas "oscuras", cree que una buena Educación aporta libertad. "Conoces cosas, tienes referentes y puedes valorar y contrastar. Afrontas las cosas desde una perspectiva más abierta, comprendes otras culturas y te pones mejor en la piel de los demás", considera el actor. Con Neckan, el cine español suma otro capítulo inexplorado de la historia de España a su cartelera. "Lo importante es que se haga referencia a la historia de España a través de un género y unos personajes, que no sea algo panfletario, porque eso va a la contra. Para eso lees un libro o vas a clase. El código cinematográfico o audiovisual que sirve para entretener y hacerte viajar se debe aprovechar para contarte todo eso sin dar moralinas y de decirte 'esto fue así'", considera el joven intérprete madrileño.
Marina Alías

No hay comentarios:

Publicar un comentario