Mi vecina la divorciada
Foto: JUANJO FERNÁNDEZ Éramos vecinos en el edificio. Ella estaba recién divorciada. Trabajábamos en la misma empresa. Nos unían muchas cosas. Amistad, complicidad, compañerismo… Desayunábamos juntos y, algún día, teníamos que comer juntos. Nos reíamos mucho. Hablábamos de todo. Incluso de sexo, aunque siempre jugando con palabras de doble sentido. Un día comiendo, tras beber un poco de más de vino que otras veces, terminamos hablando de sueños eróticos. De esos sueños que nunca se cumplen o casi nunca. No concretamos nada. Apenas hicimos referencia a ninguno determinado. Sólo vaguedades. Yo, como una broma más, le dije que me ofrecía para cumplir cualquiera de sus sueños. Ella sólo rió divertida. Sentado en mi balcón con un vaso de whisky en la mano, con la vista del mar frente a mí, recuerdo y digo qué graciosa es la vida, me pongo a retroceder en el tiempo y trato de llegar al inicio de toda esta historia, al comienzo de todo y es que todo parece...

Que sea amable esa mano.
ResponderEliminarSaludos.
¿Una mano como esta?
ResponderEliminar“Una mano tendida
Las socias del colectivo de mujeres de Toro realizarán visitas a los centros de trabajo para acercar sus servicios a las empleadas
El colectivo de mujeres de Toro realizó visitas a los principales centros de trabajo de la ciudad durante el 8 de marzo, con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
Las socias de este colectivo se han distribuido en varios grupos con el objetivo de llegar al mayor número posible de centros de trabajo, en los que repartirán piruletas entre las mujeres trabajadoras, a las que también entregarán una tarjeta para que puedan ponerse en contacto con la asociación en el caso de necesitar sus servicios.
Para el 2010, este colectivo se ha marcado como objetivo elaborar un diagnóstico sobre los casos de violencia que se producen en la comarca de Toro, ya que «hay muy pocas investigaciones a nivel rural», diagnóstico que se remitirá a todos los agentes con los que colabora esta agrupación.
Las responsables de este colectivo pusieron de manifiesto la necesidad de «destruir el mito» de que la mayoría de mujeres que sufren maltrato en la zona son inmigrantes, ya que el 90% de los casos son denunciados por españolas.”