Miguel estaba sentado frente al ventanal, la luz instalada plenamente en el escritorio de su flamante despacho de director regional de la multinacional de Seguros Axa, en el edificio más alto de Sevilla, el piso más alto. Era como si tocara el cielo, su cielo, con las manos: había llegado a lo más alto, pensaba. Además, su ropa le otorgaba ese estatus, según las modas del momento: camisa con doble puño, gemelos con bolas de golf anudadas con un fino hilo, corbata de Loewe, sin tirantes eso sí, porque a eso se había negado con rotundidad; el pantalón como recién planchado, de Boss, y la chaqueta, no recordaba la marca, colgada en su ropero pero con un dibujo a juego con la corbata, ¿ o era al revés : la corbata escogida a juego con la chaqueta? Ya ni se acordaba de los comienzos, de ese ir vendiendo seguros por esos pueblos de Dios. Mirando el ventanal, le vino la imagen, como un flash, y hacía más de 40 años que había sucedido. Recordó aquellos viejos tiempos en los que solía viajar a ...
Es que, a veces, la sonrisa es más profunda y se lleva dentro.
ResponderEliminarUn beso, Ángel.
Muy buena eleccion!! Y es que a veces aunque pensemos en sonreir siempre hay algo que nos lo impide.. Hay que mirar dentro nuestro para saber cual es el impedimento..
ResponderEliminarBesos Angel
A veces nuestro semblante no está de acorde con lo damos a conocer a los demás, por eso tendremos que mirarnos más en un espejo y practicar más sonreir de verdad..
ResponderEliminarBesos y susurros
Cuánto tiempo sin pasar por aquí y cuánto han cambiado las cosas.
ResponderEliminarBueno, en cuanto al escrito, decir principalmente que me ha encantado. Y así, como comentario, añadiría que cada gesto que hacemos forma parte de nosotros y como no todos los seres humanos somos iguales, tampoco haciendo el mismo gesto pensamos o sentimos igual.
A mí a veces me pasa que tuerzo la boca cuando sonrío con ella cerrada. La gente piensa que es un gesto de malestar, o simplemente una mueca. Y es más, cuando les digo que se trata de una sonrisa, se mofan de mí.
Será que yo siento diferente. Como todos, a pesar de que algunos tengan aparente similitud entre ellos.