Foto: JUANJO FERNÁNDEZ Éramos vecinos en el edificio. Ella estaba recién divorciada. Trabajábamos en la misma empresa. Nos unían muchas cosas. Amistad, complicidad, compañerismo… Desayunábamos juntos y, algún día, teníamos que comer juntos. Nos reíamos mucho. Hablábamos de todo. Incluso de sexo, aunque siempre jugando con palabras de doble sentido. Un día comiendo, tras beber un poco de más de vino que otras veces, terminamos hablando de sueños eróticos. De esos sueños que nunca se cumplen o casi nunca. No concretamos nada. Apenas hicimos referencia a ninguno determinado. Sólo vaguedades. Yo, como una broma más, le dije que me ofrecía para cumplir cualquiera de sus sueños. Ella sólo rió divertida. Sentado en mi balcón con un vaso de whisky en la mano, con la vista del mar frente a mí, recuerdo y digo qué graciosa es la vida, me pongo a retroceder en el tiempo y trato de llegar al inicio de toda esta historia, al comienzo de todo y es que todo parece...
Es que, a veces, la sonrisa es más profunda y se lleva dentro.
ResponderEliminarUn beso, Ángel.
Muy buena eleccion!! Y es que a veces aunque pensemos en sonreir siempre hay algo que nos lo impide.. Hay que mirar dentro nuestro para saber cual es el impedimento..
ResponderEliminarBesos Angel
A veces nuestro semblante no está de acorde con lo damos a conocer a los demás, por eso tendremos que mirarnos más en un espejo y practicar más sonreir de verdad..
ResponderEliminarBesos y susurros
Cuánto tiempo sin pasar por aquí y cuánto han cambiado las cosas.
ResponderEliminarBueno, en cuanto al escrito, decir principalmente que me ha encantado. Y así, como comentario, añadiría que cada gesto que hacemos forma parte de nosotros y como no todos los seres humanos somos iguales, tampoco haciendo el mismo gesto pensamos o sentimos igual.
A mí a veces me pasa que tuerzo la boca cuando sonrío con ella cerrada. La gente piensa que es un gesto de malestar, o simplemente una mueca. Y es más, cuando les digo que se trata de una sonrisa, se mofan de mí.
Será que yo siento diferente. Como todos, a pesar de que algunos tengan aparente similitud entre ellos.