“Endeavour” (Esfuerzo)


Nos encontramos ante una funcional, efectiva e incisiva definición y prólogo del personaje de Colin Dexter. Los británicos tienen claro que sin elegancia y un buen personaje no se puede llegar ni a la primera esquina. No es que “Endeavour” aporte algo más a un atractivo caso en una cuidada ambientación del Oxford de los 60 que muestra, sino que el protagonismo se cierne sobre las inquietudes de su personaje principal. Tal vez se haya buscado sorprender creando una antítesis del conocido detective como era recordado y que alcanzó la gloria en más de 200 países durante la década de los 90.


El caso de una colegiala desparecida abre numerosos frentes y otorga a un novato, que planea abandonar la policía, enfrentarse a su pasado. Realmente el telefilme gira en torno a los conflictos internos del personaje que quedaron instauradnos tiempo atrás: el amor perdido, el abandono de la universidad, la soledad, la música de ópera, el alcohol… Si el detective fuera perfecto o no se asustara y desmayara con los cadáveres que tiene delante la historia carecería de interés. El detective no va a resolver el caso ni por la fuerza ni por lanzar frases letales como si fuera una metralleta, tampoco seduciendo a la femme fatale o intimidando con un arma de fuego. Aquí la cultura y la inteligencia juegan un papel principal.






Aunque se ciñe a los códigos del cine negro -numerosos callejones sin salida, anticlímax, el poder y su corrupción como mayores antagonistas…-, prefiere una resolución emocional y guiño al futuro. Por eso la recta final sencillamente despeja dudas: el reflejo y el reflejo al futuro que ya para nosotros fue el pasado. “Endeavour” realmente habla de fantasmas… a los márgenes de la ficción y la sombra de sus personajes. De eternas dudas y la sensación de no encontrar un lugar en el mundo. Tal vez la abstracción marque la causa del protagonista los mejores momentos de esta interesante tv-movie. Como una ópera, los ecos finales son trágicos y emocionales. Queda la soledad y la dificultad de seguir adelante. Y sabemos, tal y como nos mostró la serie dedicada a Endeavour Morse, que será así.





Sin conocer el personaje en el que al parecer se basa esta serie, sólo puedo decir que esta serie es muy recomendable para amantes del cine de intriga, y detectivesco al estilo de Sherlock Holmes, sin entrar en comparaciones de ningún tipo. El detective protagonista Morse logra engancharnos a cada capítulo y cada caso de una manera sencilla y efectiva.
La época está muy bien conseguida, los personajes están muy bien construidos, y partir de ahí unos buenos guiones de intriga sobre casos, con detectives de la época, al más estilo british, que hará disfrutar a amantes del género.



La realización me parece muy conseguida, los casos están expuestos de una forma inteligente y huye de toda parafernalia del cine-serie policial al uso, lo cual se agradece. El sello inglés de producción, guionización y realización está muy presente, al igual que otras series que vienen desde esos lares. El tratamiento psicológico es bueno y no cansa, no es una serie lenta aunque su ritmo es diferente (sobre todo si estás acostumbrado al policial norteamericano).


Cada capítulo es independiente, aunque los personajes fijos van evolucionando y tiene una trama en cada temporada. Son capítulos que podrían ser películas, por su duración y realización. A medida que han avanzado temporadas me ha ido gustando más, no perdiendo, sino ganando enteros.
Finalmente, los casos como todo, están basados en la ficción de la series, que como todas las de este tipo, exageran la cantidad y complejidad de los casos en periodos pequeños de tiempo. Es una licencia que en este tipo de producciones es algo normal, ya que se realizan para entretener.
Recomendable a todas luces, entretenida, inteligente, muy cuidada y buenos personajes. Espero os guste.
Joxi

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