‘Ready Player One



‘Ready Player One’ es un libro que, como les ocurre a muchos otros, no puede ser adaptado. Las muchísimas referencias son imposibles de reflejar en una película, tanto por falta de permisos comerciales, como porque lastraría enormemente el discurso. Por eso, Spielberg ha decidido muy inteligentemente no intentar algo imposible: una fiel adaptación al libro, que estaría destinada al fracaso. En su lugar ha cogido la sustancia, el espíritu del libro, lo que los espectadores queremos ver y nos lo ofrece envuelto para regalo.


Spielberg ha vuelto a dar dos lecciones magistrales de lo que debe ser el cine actual y el que está por llegar. En primer lugar deja de lado la actual moda de la nostalgia (normalmente mal entendida y muy falsa), cuyo máximo exponente actual es ‘Strangers Things‘, referencias ochenteras mal entendidas y, en muchos casos, excesivas.



En segundo lugar, se aparta de esta efectos digitales cada vez más realistas para apostar por una clara diferenciación entre el mundo real y el virtual y lo hace, como todo en su trabajo, para contar mejor una historia. La tendencia actual es mostrarnos mundos imaginarios como si fueran reales y el problema que eso conlleva es que nuestro cerebro siempre reconoce la mentira en pantalla, lo que nos saca de la trama. En ‘Ready Player One’, en cambio, Spielberg pone todas las cartas sobre la mesa y separa ambos mundos para que, desde el principio, nuestros ojos y nuestro cerebro diferencie el mundo «real» de Wade y el mundo virtual, dentro de Oasis.


El libro es, como libro, una obra mediocre. Su único valor es haber recogido cientos de referencias de la cultura pop más ochentera y lanzárnoslas a la cara de un modo burdo y sin estilo. La película de Spielberg también hace un ejercicio de fan service, pero de un modo más sutil y elegante. Las pocas referencias que están en primer plano o responden a la historia o se presentan de un modo divertido y nada forzado. Eso sí, hay dos enormes y excelentes homenajes a grandes películas que no aparecen eventos en libro (al menos no las recuerdo, pero desde luego no con tal extensión) y que demuestran el amor que Spielberg tiene por el noveno arte, así como un sereno homenaje televisivo que algunos agradecemos enormemente.


Las interpretaciones son más que correctas, sobre todo las del grupo protagonista. Tye Sheridan nos presenta a un Wade Watts (reiteración superheroica, que ya interpretara a Cíclope y que lo volverá a hacer en la próxima película ‘X-Men: Fénix Oscura‘) creíble y con el que muchos se identificarán; Olivia Cooke nos enamora tanto de Samantha como de Art3mis… tal vez Ben Mendelsohn (‘Rogue One: Una historia de Star Wars‘, ‘El caballero oscuro: La leyenda renace‘) esté ligeramente sobreactuado como el villano, creo que deliberadamente.


La música es, en su mayor parte, temas ochenteros que «decoran» las escenas sin eclipsarlas, y la banda sonora de Silvestri (Spielberg ha decidido dar descanso a Williams) está como en casa, regresando “al futuro” pero no nos muestra nada excepcional. Y el ritmo es frenético desde ese prólogo a modo de tutorial. Es cierto que en el último tercio de la obra hay cierta pérdida de ritmo, por la extensión del «escape» final, pero para entonces estamos disfrutando tanto de la aventura que nos da igual.



 ‘Ready Player One’ es una película de aventuras, ni más ni menos. Encontraremos acción, emoción, explosiones, peleas, amor y, por supuesto, amistad. Porque hablamos de Spielberg. Esta película, como muchas del director, es un canto a la amistad como fuerza liberadora, como puerta había la libertad y el descubrimiento de uno mismo. Varias veces el protagonista, Perzival, deja claro que es un solitario («no pertenezco a ningún clan»). Sin embargo, lo primero que hace así entrar en Oasis es buscar a sus compañeros de juego.


Y éstas son las claves de la película: amistad y juego. Porque ‘Ready Player One’ es puro entretenimiento (pese a la inevitable moralina final a la que Spielberg no puede resistirse en sus últimas películas). Debemos entrar al cine como deberíamos entrar siempre, dispuestos a dejarnos que, como antaño, un cuentacuentos nos atrape con su historia. Una historia de buenos y malos, un camino del héroe claramente trazado, una historia donde, como decían los componentes del grupo ‘Asfalto’, «el bueno siempre gana y la chica se salva».


 ‘Ready Player One’ es un cuento, emocionante y muy entretenido, con el que podrán disfrutar todos los que quieran disfrutar de una historia bien contada, y no hace falta que hayas vivido los 80 para poder captar todos los guiños, porque no son referencias ochenteras, sin referencias a nuestra cultura pop actual (también aparece el batmóvil de 1966, por ejemplo). Una buena película del Spielberg más soñador, pero, a la vez, el magnífico director que nos lleva a todos los espectadores a donde él quiera. Una historia para disfrutar por el hecho de simplemente disfrutar. Así que ponte tus gafas de soñador y enciende la vieja consola… en la pantalla ya aparece el mensaje: «preparado jugador uno».



En el año 2045, el mundo real es un lugar hostil. Wade Watts (Tye Sheridan) sólo se siente vivo de verdad cuando escapa al OASIS, un universo virtual inmersivo al que la humanidad dedica gran parte de su tiempo.  En el OASIS puedes ir a cualquier parte, hacer cualquier cosa, convertirte en lo que quieras: los únicos límites son tu propia imaginación. El brillante y excéntrico James Halliday (Mark Rylance) creó el OASIS y dejó su inmensa fortuna y el control total del Oasis al ganador de un concurso de tres partes que diseñó con el fin de encontrar un digno heredero
La película está protagonizada por Tye Sheridan, Olivia Cooke, Ben Mendelsohn, Lena Waithe, T.J. Miller, Philip Zhao, Win Morisaki, Hannah John-Kamen, con Simon Pegg y Mark Rylance.

Ready Player One’ está dirigida por Steven Spielberg, eso es todo!!!


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