Carmen el Agua

Subimos al Albaicín,
por las calles misteriosas,
el calor subía adoquinado
entre paredes blancas y olor de rosas.
Oculta tras una esquina
hallamos la pequeña puerta,
pequeño recibidor, escaleras sinuosas,
con sillas y mesas de hierro
y esa terraza tan hermosa.
Tus preciosos ojos tristes,
las perlas entre tus labios,
tu amor inmenso declarado,
tu serenidad, tus palabras,
el silencio de los platos...
y una nota, y un regalo...
Como te lo agradecí,
te lo agradezco tanto...
Tenía tu rostro ante mi,
por la Alhambra rodeado,
vestida de luz rojiza
con el cielo negro recortado.
Si aquello no era cielo,
porque muertos aun no estamos,
se le parecía tanto amor,
que yo creía tocarlo...
Publicado por JamS
Hermoso poema...estoy segura que podias tocarlo...
ResponderEliminarun beso