domingo, 1 de enero de 2017

Bron/Broen ( El puente/ The Bridge) 3ª Temporada



El final de la segunda temporada de ‘Bron/Broen’ nos dejó a todos con ganas de más; Saga había sido fiel a sí misma –qué reconfortante es cuando un personaje se trata con constancia y consecuencia-, y Martin había acabado en la tumba que llevaba varios episodios cavándose. Con la mirada triste de los dos compañeros al final del décimo episodio los seguidores no podíamos dejar de preguntarnos cómo le afectaría esto a ella y, sobre todo, qué consecuencia tendría sobre la serie.

La respuesta no tardó en llegar. He de decir que inicialmente me decepcionó que se frustrase el intento de colocar una compañera femenina a Saga; después de la actitud paciente y comprensiva de Martin, quizá muchos podríamos pensar que quien fuese que la acompañase ahora no claudicaría tanto con sus formas y sus peculiaridades. Y un dúo de mujeres de carácter me resultaba muy llamativo.

Sin embargo, rápidamente tuve que rendirme a los pies de unos guionistas que han sabido mantener la esencia de esa pareja central sin renunciar a ir más allá argumental y, sobre todo, emocionalmente. Martin era un tipo interesante, con sus grises, que disfrutaba tanteando a Saga, se esforzaba por entenderla y también por ayudarla. Tenían una química simpática y agradable que se convertía en un pequeño oasis en un desierto de atrocidades.

Henrik ha ido un paso más allá; sigue manteniendo esa relación amable y comprensiva, pero poco a poco va conectando con Saga a otro nivel. El nuevo compañero danés resulta atrayente desde el principio, inicialmente desde un punto de vista de misterio, y posteriormente por su doloroso pasado. Con muy poco, sus batallas personales consiguen colocarse en un nivel de interés cercano a las de ella, sirviendo de pata esencial para la temporada. ‘Bron Broen’ nunca me ha dado motivos para desconfiar, pero supongo que temía una temporada sin Martin.


Esa parte de rechazo hacia una personalidad como la de Saga no habrá llegado con su nuevo compañero, pero sí ha estado presente en forma de nueva jefa de policía. La sustituta de Hans ha tenido enfilada a la protagonista desde que aterriza en el puesto y su actitud no ha sido igual de permisiva que el resto de compañeros de la Laskrim Malmö.

Pero ‘Bron Broen’ huye de los efectismos y dramatismos baratos, y Linn se ha comportado de forma profesional durante toda la investigación y no entrando en aversiones exageradas ni enemistades melodramáticas. De hecho, es más que comprensible que un jefe de policía se muestre precavido ante los métodos de Saga y reaccione ante la acusación de la madre.


El centro emocional de esta tercera temporada ha sido precisamente ese estado de angustia al que han sumido a Saga entre la madre, la jefa Linn (fantástica María Kulle) y el estado crítico de Hans. Los guionistas han jugado a la duda con nosotros al igual que somete a Saga a ella en lo que respecta al crimen de sus padres. Constantemente nos negamos a creer que el argumento Münchhausen es una invención y que la hermana de Saga se suicidó por la incapacidad de ésta de conectar emocionalmente. La serie nos somete a la manipulación de la madre de la misma forma que lo hace con la protagonista, y consiguiendo que conectemos aún más con Saga, con su dolor y con su frustración no manifiesta.


Su mundo empieza a desmoronarse. Ha perdido a Martin, está en peligro de perder a Hans, su madre ha vuelto para hacerle daño y, lo que es peor para ella, todo esto está afectando a cómo es percibida en su trabajo que es, al fin y al cabo, su vida. Es duro ver cómo aleja de forma consciente a Henrik para protegerse a pesar de la obvia conexión que hay entre ellos; es descorazonador verla perder los papeles como casi nunca ante la muerte de Hans.


Un detalle. Saga tiene el hábito de mascar desde que empezó la serie. En la investigación por el suicidio-homicidio de su madre un factor clave es la presencia de ADN de Saga en el coche, algo que ni ella es capaz de explicar. Pero el espectador sabe; un simple plano detalle de ella tirando restos eso que masca acaba con las dudas y nos coloca por encima del caso de tal forma que ya no se trata de que sepamos que la coartada del cementerio es real, sino que tenemos más información que Saga. Lo reconfortante aquí es que es un detalle que no se utiliza para manipularnos con el caso o para generar expectativa y anticipación; no. Nunca se vuelve a mencionar, pero sí que es un factor importante para conectar aún más emocionalmente con su impotencia.


Este camino de Saga hacia la ruptura de la pared que protege sus emociones ha sido el centro de un relato centrado en los lazos de familia. Su madre, la pérdida de Hans como amigo y figura paterna (en contraste con la muerte irrelevante de su verdadero padre), el sufrimiento del pasado y cómo todo esto le lleva a bloquear cualquier intento de generar nuevos lazos es el núcleo de un caso protagonizado por hijos abandonados, traumas de orfandad, vientres de alquiler y modelos de familia.

El desarrollo de la investigación nos lleva por todos esos temas como ha hecho hasta ahora: aprovechando los señuelos y las tramas paralelas para contar historias con fondo y aportar contenido al caso principal. Me gustó especialmente el temporal foco sobre la videoblogger homófoba y todo lo que le rodeaba, pero en general todos los personajes han funcionado bien en todo momento y resultaban atrayentes independientemente de si ya estaban conectados con la trama principal o no, que es un talento que ‘Bron Broen’ ha demostrado desde la primera temporada.


En resumen, tres entregas lleva ‘Bron Broen’ y aún no ha bajado el nivel. Sigue siendo un policíaco brillante que saca el máximo partido a un elenco de personajes atractivo y original, y que consigue tejer una telaraña de historias que poco a poco van confluyendo sin perder nunca el norte ni el foco o trasfondo temático de su narrativa. En Dinamarca y Suecia las audiencias han ido creciendo año tras año, así que esperemos que llegue pronto la confirmación de la cuarta temporada.

Miguel

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