jueves, 26 de enero de 2017

Peckimpah, Los Coen, Eastwood, Scorsese, Tarantino, Welles, Arévalo un supremo coctelero...



De tanto en tanto no sé bien porqué estrenan una película española que sin ver demasiada promoción, tan sólo por el argumento y buenas críticas llama la atención para al menos ir al cine a ver si lo que cuentan por ahí es cierto o vuelve a ser un poco más de lo mismo. Fue también el caso de "La isla mínima", y la verdad que en las dos ocasiones las películas han merecido mucho la pena.


Raul Arévalo le da una vuelta de tuerca y como buen actor y buen consumidor de cine ha sabido escoger un poquito de aquí, un poquito de allí, y en esta su primera película parece un experimentado director que se ha estrenado con su opera prima y ha sabido salirse con la suya, convenciendo a crítica y público.


Desde el inicio, ya empezamos a intuir que sabe cual es el negocio, no va a explicar nada nuevo pero por contra, te lo va a ir dosificando acertadamente y con maestría, desvelándote tramas de la película en su momento justo. Todo esto hace que la película se haga corta y no decaiga en ningún momento.


Esa cámara al inicio, inquieta y demasiado intimidante hasta el punto de estar detrás de Curro, Jose y Ana, tiene su sentido, meterte de lleno en la película y en la vida de esas personas y empezar a comprender sus motivaciones y entender sus reacciones.

El reparto es espléndido, bien interpretado, totalmente creíble, hasta se entiende el cambio de registro de Curro (como no me había fijado en él hasta ahora, me ha sorprendido también en Kiki y Palmeras en la Nieve). Yo creo que como Jose ha sido una víctima del pasado y en este caso corresponde a la mirada del espectador y con el que se puede identificar el público a partir de cierto momento.
Es curioso que la escena más violenta de la película sea una escena en plano fijo dentro de una habitación de hotel, pero ahí está la grandeza del cine.
No sé porqué no han puesto western en los géneros de la ficha, tal vez sea porque no salen caballos, pero se trata de un producto que cumple 100% los registros de un western cocinado "a fuego lento".
Un film que no te puedes perder si eres un buen cinéfilo y has llegado a esta crítica por el título.

Lo siguiente contiene Spoiler, se siente.


Empezando por Welles, Raul Arévalo seguro que se ha visto más de una vez la escena inicial de “Sed de Mal”, un excelso plano secuencia al que le ha querido rendir homenaje en el inicio, en el primer caso acaba con una explosión y en este con un accidente. De hecho la película podía haberse titulado “Sed de venganza”, pero hubiera sonado demasiado presuntuoso.


Un buen comienzo que también recuerda y mucho a la película “Victoria” de Sebastian Schipper, también rodada en plano secuencia y del que igual ha tomado prestada la escena del atraco y la huida.

Scorsese, se nota que le gusta, y esa venganza particular es lo más parecido a “Taxi Driver”. Por el contrario Arévalo se ha mostrado contenido al igual que Robert de Niro, pocas palabras, las necesarias. El personaje de Curro es duro como Joe Pesci, pero además de visceral tiene su corazoncito. Esta pareja funciona y hasta las imágenes de gente en el maletero, o el gimnasio de boxeo me recuerdan a Marty.


Los Coen, que sería esta película si no existieran los Coen del inicio, “No es país para viejos” podía ser el referente, habitaciones de hotel, ambientes áridos, y la pizca de humor que da el personaje de Manuel Soto (increíble, vaya cambio de ser el juez del caso Bárcenas a este papel). Ese humor es marca de los Coen de hace años, ahora creo que lo han perdido.

Tarantino, excepto en una escena, la sangre aparece poco en la película, pero el que ellos luego salgan con un chándal que recuerda a Vincent y Jules en “Pulp Fiction”. Otra idea prestada de las películas de Tarantino, han sido los títulos introductorios “El bar” “Curro” “La ira” etc.

Peckipmpack, entramos en el territorio western, “Perros de Paja” sin ser un western es el mayor referente, como un hombre normal se vuelve superviolento, el fusil creo que se lo ha prestado Dustin Hoffmann a Antonio de la Torre. Faltan los caballos pero no los planos ralentizados.

Y llegamos a Eastwood, quien sería capaz de rodar algo como esto con personajes cercanos, con boxeo de por medio, con ganas de realizar un ajuste de cuentas, un western en definitiva, sin caballos. Con violencia moderada, excepto una de las escenas pero necesaria. Raúl Arévalo es bastante hábil para no abusar de ella y como he dicho antes la muestra es la escena de la conversación en la habitación de hotel, entre Jose y Curro, se te revuelve todo el estómago con sólo diálogo. Si alguien tiene que hacer un remake en América, que sea Eastwood.

Enhorabuena Raul. Tarantino también copia de aquí y allí y de vez en cuando le salen películas tan redondas como esta.

Auguro que la película va a ser la película española del año, y se va a llevar unos cuantos Goya, y eso es mérito tuyo. De interpretaciones hasta 4 (De la Torre, Callejo, Ruth Diaz y Manuel Soto) y de los importantes más de uno (película, director, guión).

                                                                                                                 CCBaxter el Mestre

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