miércoles, 17 de mayo de 2017

Elegy ( La Elegida )




Definitivamente ‘El animal moribundo’ no funciona. Y siento decirlo pero creo que en este caso todas las culpas se las lleva Isabel Coixet. Habiéndose desligado en esta ocasión por completo del guion, la barcelonesa parece buscar desesperadamente lucirse en las labores de dirección, y claro, la historia acaba resintiéndose estrepitosamente. Y lo más jodido de todo es que ya se le ven las intenciones al cuarto de hora de metraje.


Isabel Coixet siempre me ha parecido de lo mejorcito en cuanto a directores en este país se refiere. Y me sorprende que después de hacer cine con mayúsculas, como La vida secreta de las palabras sea capaz de presentarnos una película tan vacía e impersonal como la que nos ocupa. Entiendo que haya mucha gente a la que le guste, pero a mí me ha decepcionado.


Vale, la película es un encargo de Hollywood, pero es que aun así apenas noto la mano de Coixet. Creo que la mayor baza que ha tenido esta directora son los guiones que ella misma crea, y dota a sus cintas de una personalidad (salvo alguna excepción) impresionante. Por eso creo que al trabajar con un guión hecho por otra persona la película, en este caso pierde mucho.


Es indignante que a una historia con tantas posibilidades (principalmente tragicómicas y eróticas) se le saque tan poco jugo. Porqué la única sensación que me quedó tras hora y media (que en realidad me parecieron más bien dos horazas) fue la de haber visto un sinfín de imágenes bonitas, lo cual estoy convencido que se aleja bastante de las intenciones originales del novelista Philip Roth. Así que si lo que pretendía Coixet era hacer su propia galería de cuadros “cool” en movimiento a la vez que tiraba por la borda buena parte del crédito que fue cosechando con sus últimas obras como narradora de bellas historias intimistas, desde luego lo ha conseguido.


Por su parte, ni el asombroso reparto, que más de uno mataría por tenerlo bajo sus órdenes, consigue salvar la función. Los actores parecen haberse contagiado de la peligrosa dinámica del conjunto. Incluso el buen savoir-faire de Ben Kingsley y Dennis Hopper (eso sí, qué placer verles compartir pantalla) es sepultado por la mediocridad que desprende la película. De Penélope Cruz se aprecian algunos intentos por su parte de dar profundidad al personaje de Consuela, pero acaba haciendo lo que sospecho sabe hacer mejor: interpretarse a sí misma.


A pesar de otros detalles que me pusieron de los nervios (recursos pseudos-poéticos alarmantemente facilones y el uso de una voz en off que trata al espectador de idiota), tampoco quisiera quedarme con una impresión final negativa de ‘El animal moribundo’, porque técnicamente sería algo injusto. Como ya he dicho, desconectando el cerebro, es un filme agradable de ver. Pero creo que a estas alturas a Isabel Coixet se le puede pedir muchísimo más.


En cuanto a Penélope Cruz (que por cierto, ya la había impuesto la productora) creo que no transmite nada. La relación con su compañero de reparto no tiene nada de química (por parte de ella), y cuando mantiene relaciones más íntimas con él me parece totalmente asexual, inexpresiva y en definitiva un témpano de hielo (ya sé que Ben Kingsley no te pone nada, pero eres actriz, disimula un poco). En las entrevistas le preguntaron a Isabel Coixet acerca de la actuación de Penélope, a lo que respondió <>, yo también lo creo, porque la profundidad del personaje es inexistente.

Lo de Ben Kingsley ya es otra historia, está inmenso, como en todo lo que he visto de él. No sólo defiende el guión sino que incluso lo mejora con sus innumerables recursos y hace la película más entretenida. Vamos, lo que se suele decir, que llena la pantalla. Ha sido una delicia verle y me rindo a sus pies. No me arrepiento de ver la película, porque me a gustado conocer a este personaje.

Los secundarios es otra de las cosas que salva la cinta: Dennis Hopper, Patricia Clarkson, Deborah Harry y Peter Sarsgaard están geniales. Sobre todo éste último, que protagoniza junto a Ben Kingsley (su padre en la ficción) la que es para mí la mejor escena de la película, en la que discuten distintos tipos de infidelidades.


Conclusión, la película no es mala mala, se puede ver, pero se le podía haber sacado bastante más partido.
luxio81

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