lunes, 1 de mayo de 2017

La Pazza giogia (LOCA ALEGRÍA)



La gran triunfadora de la pasada edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid, Seminci 2016, estaba en el último pase de la Sección Oficial del Festival, con la proyección de Locas de Alegría del director italiano Paolo Virzì, al llevarse La Espiga de Oro a la Mejor Película concedido por el jurado internacional a la vez que se hizo con el Premio del Público. Este éxito se completó con el Premio a la Mejor Actriz para las dos protagonistas del film, Valeria Bruni Tedeschi y Micaela Ramazzotti por sus excelentes interpretaciones en esta disparatada comedia sobre dos mujeres con problemas mentales, caracteres muy diferentes, que se complementan y se necesitan la una a la otra.

En España se tradujo mal, realmente es Loca Alegría

El triunfo de Locas de Alegría vino precedido por la sorpresa y el asombro, ya que no aparecía en ninguna quiniela con opciones a ser la ganadora de la Espiga de Oro y mucho menos a llevarse también el Premio del Público. De hecho, el desconcierto generado en las votaciones fue tal, que el propio director de la Seminci, Javier Angulo, momentos antes de que se entregase dicho Premio del Público, se dirigió a los asistentes a la gala de clausura para pedir disculpas por el error cometido, porque “nos adelantamos anoche al comunicar a la distribuidora de El Ciudadano Ilustre que era la ganadora…A las doce iba ganando pero a la una le superó Locas de Alegría”. A pesar de la polémica debemos reconocer lo difícil que resulta ver en un festival como jurado y público se ponen de acuerdo a la hora de elegir a la mejor película, y eso es mérito absoluto de Locas de Alegría, que redondeó su triunfo al llevarse también el Premio a la Mejor Actriz compartido por las dos protagonistas del film Valeria Bruni Tedeschi y Micaela Ramazzotti


También fue una absoluta sorpresa para la crítica especializada asistente al Festival incluido un servidor. En mi caso, no lo fue porque no sea una gran película, todo lo contrario, se trata de una excelente comedia agridulce bien resuelta, con oficio, entretenida, divertida y con magníficas interpretaciones de sus dos actrices protagonistas, Valeria Bruni Tedeschi y Micaela Ramazzotti, sino más bien porque no era el prototipo de película ganadora del Festival, y no tiene la consistencia y la fuerza de películas como El Viajante, del director iraní Asghar Farhadi, recién ganadora del Oscar a la Mejor Película de Habla no Inglesa, o la argentina El Ciudadano Ilustre de los directores Mariano Cohn y Gastón Duprat.


Las protagonistas de Locas de Alegría, Donatella (Micaela Ramazzotti) y Beatriz (Valeria Bruni Tedeschi) son dos mujeres encerradas en una peculiar institución psiquiátrica en la Toscana llamada Villa Biondi, muy diferentes, con caracteres totalmente opuestos que se complementan formando una perfecta simbiosis donde la una cuida de la otra. Beatriz es una mujer refinada, la gusta vestir bien, con una gran capacidad para salir airosa de situaciones complicadas en el día a día gracias a su linaje aristocrático y a su facilidad para inventar mentiras de una manera convincente. Otra cualidad a resaltar de Beatriz es su asombrosa capacidad de transformación para conseguir pasar por una persona cuerda. En cambio, Donatella es una mujer que llega a la Villa llena de magulladuras, muy delgada, desaseada, con absoluta falta de autoestima, llena de tatuajes por todo el cuerpo, muy dolida por dentro y por fuera ante la imposibilidad de no poder ver su a hijo al que intentó matar en una ocasión y que supuso la pérdida de su custodia.


Un día las dos consiguen escaparse de la Villa en un autobús y entrar en contacto con el mundo exterior. A partir de ahora se sucederán una serie situaciones rocambolescas, divertidas y a veces surrealistas donde entran en escena un centro comercial, un elegante restaurante, la discoteca donde trabaja el padre del hijo de Donatella o la mansión de la playa del ex de Beatriz. Una road movie donde ambas mujeres emprenderán una huida constante para disfrutar de la vida, perseguidas por los empleados del psiquiátrico, que nos recuerda intencionadamente por alguna escena de ellas montadas en el coche, a Thelma & Louise (1991) de Ridley Scott.



El verdadero drama habita dentro de la Villa que representa un microcosmos separado de la vida real en la que viven una serie de mujeres con trastornos mentales recluidas y olvidadas allí. Se trata de una pura comedia italiana, con diálogos incisivos y divertidos, de ritmo rápido en donde se juega muy bien con la ironía para tratar cuestiones sociales y políticas.


Una vez más ha vuelto a ocurrir y, por desgracia, seguirá ocurriendo más a menudo. Mientras que grandes superproducciones norteamericanas se estrenan con más de doscientas copias, rozando incluso las trescientas, otras películas más modestas (e infinitamente más interesantes), como en el presente caso, “Locas de alegría”, no llega a las veinticinco, lo cual significará que en muchas ciudades ni será proyectada, a pesar de contar con premios internacionales o de tener diecisiete nominaciones para los David di Donatello, la Academia de Cine italiano. Maldita exhibición española que no debería dar de lado al cine europeo y que hay países, para qué enumerarlos, de los que ni siquiera nos llega una mísera muestra de lo que allí se hace, cosa que hace décadas era impensable, había sitio para todo… Y da pena, porque “Locas de alegría” no merece semejante maltrato.


Aclarar lo primero que no se trata de una obra redonda. En su guión hay ciertas lagunas, ciertas transiciones creadas para buscar, en algunas ocasiones, un “gag” que podía ser previsible y otras veces no tanto, pero que el público de la sala agradecía enormemente. En otros momentos, hay como elipsis metidas con calzador, con la finalidad de que encajaran las piezas dramáticas. Es decir, puede no ser un guión perfecto, pero sí es bueno, que además cuenta el suficiente encanto, por lo que podrá sufrir, en un futuro no muy lejano, un “remake” por parte de nuestro cine, como ha ocurrido con “Perfectos desconocidos”, o incluso por parte norteamericana. Porque, resumiendo, aunque algunos momentos haya ciertos saltos, está dirigida por Virzi con eficacia y garra, dándole ante todo mucha humanidad, con un buen reparto, (aunque nos ha dado cierta lástima ver a Anna Galiena con un rostro que refleja sus intervenciones quirúrgicas). Por encima de todo, indudable, están los personajes protagonistas que son un lujo, dos pedazos de bombones para cualquier actriz que se precie y que ambas actrices aprovechan al máximo: Micaela Ramazzotti, con un cierto aire que nos recuerda a la Dalle de “Betty Blue”, como Donatella, que hace una gran labor y Valeria Bruni Tedeschi, como Beatrice, puede que sea la reina de la función, ya que es consciente que posiblemente está ante el mejor papel de su carrera hasta la fecha, entregada en cuerpo y alma, haciendo una labor inolvidable.


La película, que ha contado con asesoría de personal especializado en el tema de enfermedades mentales, ha cuidado muchos detalles. Su música, muy variopinta, nos brinda canciones diferentes y temas que parecen seguir la línea de la Penguin Cafe Orchestra o del estupendo compositor almodovariano Bernardo Bonezzi. Su fotografía o su montaje también son destacables.


Hay ciertos elementos que nos evocan a otros films: la sombrilla que utiliza Beatrice, parece que provenga de Coquelicot, el enternecedor personaje que encarnaba Geneviève Bujold en “Rey de corazones”, de Philippe de Broca, o ciertas secuencias con cierto aire a “Thelma & Louise”, aparte de la mencionada “Betty Blue”, pero en el fondo no deja de ser cinefilia. “Locas de alegría” no roba nada de ninguna, es original, está hecha con mucho corazón y al público, desde el principio, se lo lleva de calle. Yo me reí, me emocioné, sufrí y me quise ir con ellas a compartir esa alegría de vivir que impregna toda la película. Su combinación de comedia dramática a mí me ha cautivado, y pienso que un cine sobre mujeres (y/o seres marginales), debe ser tratado con respeto y nunca debería desaparecer. Y este es un ejemplo, que en mi caso sin duda recomiendo.
Si te es posible no te la pierdas.

Maggie Smee

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