Mi vecina la divorciada
Foto: JUANJO FERNÁNDEZ Éramos vecinos en el edificio. Ella estaba recién divorciada. Trabajábamos en la misma empresa. Nos unían muchas cosas. Amistad, complicidad, compañerismo… Desayunábamos juntos y, algún día, teníamos que comer juntos. Nos reíamos mucho. Hablábamos de todo. Incluso de sexo, aunque siempre jugando con palabras de doble sentido. Un día comiendo, tras beber un poco de más de vino que otras veces, terminamos hablando de sueños eróticos. De esos sueños que nunca se cumplen o casi nunca. No concretamos nada. Apenas hicimos referencia a ninguno determinado. Sólo vaguedades. Yo, como una broma más, le dije que me ofrecía para cumplir cualquiera de sus sueños. Ella sólo rió divertida. Sentado en mi balcón con un vaso de whisky en la mano, con la vista del mar frente a mí, recuerdo y digo qué graciosa es la vida, me pongo a retroceder en el tiempo y trato de llegar al inicio de toda esta historia, al comienzo de todo y es que todo parece...

La luna que une en la distancia,
ResponderEliminarque se oculta pero siempre está,
que se llena y se vacía,
que mengua y crece...eternamente.
Me ha encantado, Ángel, poeta.
Un beso cariñoso.
Gracias Amelia. Espero, esperamos, tus bellos párrafos en esta bitácora.
ResponderEliminarOtro beso cariñoso para tí.
La Luna como nexo, que nos une cuando ambos la miramos en la distancia. Tú allí, yo aquí y la Luna compartida.
ResponderEliminarBello poema, Ángel
Un beso
Precioso poema.... y la luna sin enterarse.
ResponderEliminarCoco, ¿ahora sí existe? Me vas a vover loco...
ResponderEliminar¡¡¡¡¡Pedrooooooo!!!!
ResponderEliminar¿Yo he dicho alguna vez que la luna no existe?
ResponderEliminarno me extrañaría, pero cuando ángel le canta será que él la ha visto ¡¡digo yo!!
lo pusiste, al fin lo pusiste
ResponderEliminarbien, muy bien
me alegra que te estes animando
Ya ves, si no llega a ser por tí, estaría en Luna menguante.
ResponderEliminarUn beso, Froi.