Por la acera

Ayer lo vi, a unos veinte metros delante de mí, por la acera.
El corazón se me iba a salir: ¡hacía cuarenta años que no lo veía!
Era, fue, el amor de mi vida.
Cuando lo dejamos el corazón me dejó de latir normalmente, incluso necesité medicamentos para superarlo pues pensaba que la vida se me escapaba a trozos, sentía que así era morirse, pero, mira tú por dónde, estoy viva y él también, aunque deteriorado.
Los años no pasan en balde en el viaje, aunque algunos pagan un peaje en cada caseta de arbitrios, y cuando recapitulas y al hacer balance notas, vaya si lo notas, que has dado buena cuenta del efectivo que tenías en la cartera después ya tienes que pagar a crédito; entonces, ¡ay!, vienen las dificultades.
Tiene el mismo porte, algo encorvado, es que ya está en la etapa de pagar a crédito.
¡La edad!
Pero gran porte, señorial, va mirando a todo el mundo desde arriba.
Cuando paseábamos juntos, cogidos de la mano, siempre íbamos así, me contagiaba esa forma de mirar a los demás, al mundo, parecías estar en una atalaya, daba la sensación de que la vida alzaba la vista para cruzarla con la nuestra.
Le voy a seguir, a ver a dónde me lleva este paseo.
Siento gran curiosidad a mis años y después de tanto tiempo.
¿Por qué será?
Se ha metido en una agencia de viajes.
¿Qué hago? ¿Espero?
Me va a pillar y no sé qué le voy a decir en estas circunstancias, no se me ocurre nada, me voy a quedar muda, todas las palabras encerradas en un nudo en la garganta.
Ya sale.
Sólo ha ido a dejar unos papeles, me parece.
¡Dios mío, se acerca!
Se va a cruzar conmigo, lo tengo a mi altura, bueno, a su altura, me mira, yo no levanto los ojos, el suelo es mi paisaje.
Ya ha pasado: no me ha reconocido.
¿Ya ha pasado?
©Angel 29/04/2010
Foto: iban aguinaga
Muy bueno,Angel. No deja indiferente, hace pensar.
ResponderEliminarTe deja un sentimiento de pérdida impresionante. Pérdida de juventud, de madurez, de tiempo....de vida.
Enhorabuena.
Lo que daría por volverla a ver.
ResponderEliminarHa pasado tanto tiempo... y todavía la recuerdo.
Saludos.
Siempre dejas a alguien en tu camino y si un día te reencuentras con el o ella miles de sentimientos acuden a ti y reaccionas del mismo modo que la protagonista.
ResponderEliminarHoy haría lo mismo que ella si me cruzará con él, Quique, o si llega el día en que me tenga que cruzar con él, mi cómplice.
No olvidemos que a lo largo de nuestra vida pasan vagones de trenes pero solo uno de esos trenes es el nuestro.
Bellisimo
Bicos meigos
Muchas gracias a los tres, Coco, Toro y Meiguiña...es la razón de ser del que se pone delante del folio en blanco...trasmitir sensaciones...si he sido capaz de ello, pues me alegro muchísimo y seguiré en el empeño.
ResponderEliminarUn abrazo
Y a mi solo se me ocurre.....Hijoputa, ni siquiera te reconoció
ResponderEliminarSería que con los años, la vista ya le fallaba, digo yo. El apelativo ya le fué puesto hacía muchos años, cuando la dejó.Que le dió un síncope a la pobre.
ResponderEliminarSin disculpas, los mismos años habían pasado para ella, y la vista seguro que la tendría peor, por aquello de las muchas horas debajo del flexo, zurciendo los rotos y descosidos de todos.
ResponderEliminarPero es raro que una mujer olvide a alguien a quien ha querido.
Cosa que por desgracia no pasa a la inversa.
Hay que ser idiota, y de eso nos llevamos la palma
Como la vida misma. Muy bueno. Ángel.
ResponderEliminarQuizá no la quiso ver, quizá para ella no había pasado en ningún sentido...
Muy interesantes los comentarios.
Un abrazo
Me llama la atención la referencia al paso del tiempo en el aspecto físico de los personajes. ¿Es una metáfora? La belleza, el atractivo, para mí, va mucho más allá de, por ejemplo, los veinte años.
ResponderEliminarTe regalo un poema de ausencia y añoranza. De, tal vez, un furtivo cruce en la calle:
ResponderEliminarA veces, te llegará mi aroma.
El viento susurrará en tu oído
palabras ya casi perdidas
y sentimientos dormidos.
Buscarás en vano en las sombras,
en la fugacidad del momento vivido,
y sabrás del frío de la ausencia
y del dolor del olvido.
Entenderás lo que decía el poeta,
tantas veces repetido,
que, como yo te quise un día,
jamás nadie te ha querido.
Me encantan tus relatos, Ángel. Vuelvo, adicta, a buscarlos.
Besos.
AME
Ame, es de lo mas bello que he leído últimamente, no puedo mas que apretar la mandíbula pensando....Tiene que llegar......Adelante!!!!
ResponderEliminarUn beso desde el Sur.
Me gustan los besos sureños, tan llenos de calor y de empatía.
ResponderEliminarGracias, Ángel.
Este es muy bueno
ResponderEliminarDescribes el instante y la nebulosa de sentidos muy bien
Yo hubiera bajado la mirada tambien, sin duda, y seguro que a mi tampoco me hubiera reconocido, la factura le la vida.
Es la cruel realidad, ni más, ni menos, Froi.
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